martes, 26 de junio de 2012

Testimonio de un Trabajador del FC a Huacho

Este documento fue escrito hace años por un antiguo trabajador de la línea a Huacho o FCNOP cuando ésta probablemente ya no funcionaba. El nombre del autor se ha perdido en el tiempo. Constituye una valiosa fuente de información. Las locomotoras que allí se mencionan sólo coinciden parcialmente con las que hemos encontrado en nuestras investigaciones.

Memorias de un ferroviario de la ciudad de Huacho desde el año de 1908 a 1964 sobre el ferrocarril de origen inglés instalado en esta ciudad para transporte de pasajeros y carga.
El Ferrocarril Noroeste del Perú FCNOP prestaba sus servicios de carga y pasajeros entre las ciudades de Huacho, Sayán y Barranca hacía Ancón.
Tenía una de las más hermosas factorías que se encargaba de su reparación y mantenimiento, tenía también un excelente taller de mecánica equipado con un juego de poderosos tornos, de diferentes tamaños, desde los más pequeños hasta los más grandes, donde se podía tornear incluso las ruedas de las locomotoras. Podemos mencionar además las fresadoras, las cortadoras de tubos, las tijeras, planchas, las dobladoras, rolas, martillo con presión de aire, fraguas para el taller de herrería, una prensa hidráulica muy poderosa que colocaba las ruedas de las locomotoras en sus ejes, un motor a petróleo que se encargaba de dar fuerza a toda la maestranza, también tenían taladros a motor, media docena de sierras eléctricas para cortar ejes de diferentes metales.
Tenía un taller de fundición con hornos que funcionaban con carbón koke y otros con petróleo, los hornos verticales funcionaban con carbón y los hornos horizontales con petróleo, estos eran los hornos de Cuba o rotativos.
También existía para las fundiciones un crisol, una estufa con petróleo, para secar los moldes y piezas y piezas moldeadas previamente en arena. Se fundían allí: fierro, bronce, aluminio, zinc y estaño, cobre, antimonio, en sí, todos los repuestos para las locomotoras. Tenía además un taller de carpintería muy bien dotado para reparar los coches, bodegas, jaulones, plataformas y todo lo necesario para el ferrocarril.
Existía también un taller de mecánica, donde se reparaban toda la estructura de metal, de los coches y demás. El personal de acudir cuando ocurrían accidentes como descarrilamientos, choques, volcaduras de locomotoras o de convoys. A estos obreros se les conocía como los “truqueros”.
Al lugar donde se guardaban las locomotoras y los vagones de transporte de pasajeros se le conocía como “La Casa Redonda”, era además el taller de mecánica pesada, donde se revisaban los coches periódicamente para su funcionamiento.
Aquí se ubicaba una tornamesa enorme y fantástica donde daban vuelta a las locomotoras. Tenía también un pozo de agua artesiano con una profundidad de 40 metros y tenía unos tanques de decantación para recibir el agua del río para abastecimiento de la factoría y de sus locomotoras.
Ahora hablemos de sus jefes. Desde 1940, el primer jefe fue el ingeniero Luis Tizandier, de 1942 a 1948 lo fue Alfredo Fernández Córdoba, de 1948 hasta 1954 fue jefe Alberto Guerra, en 1955 Toribio Blanco y de 1955 a 1958 se encargó de la jefatura don Ricardo Tush. Siempre fue segundo jefe don Samuel Bendels, quien después del ingeniero Tush, queda nombrado como Jefe general de la Factoría del Ferrocarril Noroeste.
Las locomotoras originales fueron siete todas de fabricación inglesa. Habían tres locomotoras chicas de servicio diario y para el embarque portuario, que se estacionaban en el patio del ferrocarril, fueron numeradas 5,6 y 7. Asimismo existían en total seis locomotoras de ruta, las más grandes podían transportar hasta 300 toneladas de peso. Estas eran las N° 21, 22,23,24,25 y la 26. Todas ellas, a excepción de la última eran alimentadas con carbón. La N° 26 utilizaba petróleo. Posteriormente, en 1928 llegan nuevas locomotoras de marca norteamericana, estas eran las N° 8,9 y 10, de tamaño intermedio y las N° 51 y 52, de mucho mayor tonelaje. En 1958 se completa el parque con la locomotora N° 6 también de fabricación norteamericana.
De los coches de pasajeros podemos mencionar que eran muy cómodos y espaciosos y tenían una mesita, donde a menudo los pasajeros jugaban una partida de casinos o almorzaban o se tomaban una taza de café, según la ocasión. Los vagones contaban con cocina, baños bien instalados, luz eléctrica, ya que las locomotoras tenían incorporadas un turbo generador que suministraba energía a todo el tren.
A lo largo de la línea estaban instaladas las garitas donde había un jefe y 6 trabajadores, que se ocupaban del mantenimiento y reparación de la vía. Partiendo desde Sayán la primera garita estaba en Piedra Gacha sector de Andahuasi, la segunda en la hacienda de Humaya, la tercera en la hacienda de Vilcahuaura, la cuarta en Acaray, la estación de pasajeros se localizaba en Huaura y servía a la población de Sayán y Barranca. Desde Barranca, la primera garita se localizaba en Barranca, luego la segunda en el kilómetro 18 y la tercera era de Acaray. Desde Ancón, la primera estaba en Huacho.”

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